Consiste en reuniones solicitadas por el equipo a otros equipos de la red de atención, en conjunto con todo aquel interesado en la situación de una persona en particular. Por ejemplo, para el grupo de 45 personas, el año 2009, fue necesario implementar constelaciones a propósito de 5 situaciones. Participaron integrantes de equipos como: COSAM, Amasandería, CRS, hogares protegidos, familias. Esto implica trabajo de coordinación y de tiempo, que es una articulación compleja dadas las condiciones actuales de cómo se piensa e implementa la rehabilitación.  Si bien es un esfuerzo, no es imposible. El propósito de esta convocatoria es el encuentro para intercambiar visiones entre todos los interesados, tanto de los equipos que toman contacto o tratan de algún modo, a la familia y lógicamente con la persona en particular.

En esta reunión, cada participante plantea los asuntos que presentan alguna dificultad y, en conjunto, se analizan y priorizan, estableciendo acuerdos de cómo trabajar. Ha sido importante para nosotras dejar registro escrito de esta intervención y diseñamos un formato para esto. Luego, se organiza la forma de dar seguimiento a este proceso.

Los Colectivos

Esta lógica de colectivos ha apartado grupos de intereses emergentes. Fueron estas necesidades al interior de la asamblea organizada, las que en parte sacan a miembros del equipo a la búsqueda de oportunidades laborales. Se creó, por ejemplo, la OASE.

Desde el año 2006 hemos trabajado con Colectivos de vivienda, laboral, pensiones y dental. Estos colectivos reúnen la síntesis de los asuntos considerados más urgentes. Actualmente estos colectivos se mantienen trabajando, con el resultado que todas las personas han accedido a pensión básica solidaria y, quienes se han interesado, tienen ahorro para la vivienda. En el colectivo laboral, las dificultades se relacionan a que no se ha implementado aún un sistema de apoyo que comprenda el trabajo como un derecho (directamente relacionado con la dignidad), más allá de un “uso del tiempo”. A esto se suma el enorme abismo que aun tenemos entre ser un “laboral protegido”, es decir, subvencionado por el ministerio de Salud (al margen de la intersectorialidad) y ser una “Pyme” que debe necesariamente respetar las leyes laborales.