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CORDES, una iniciativa pionera en Chile en materia de salud mental comunitaria, comenzó a desarrollarse en la década de los 80 en la comuna de Peñalolén en Santiago de Chile, en base al modelo europeo de Comunidad Terapéutica que incorporaba variables como: responsabilidad compartida, horizontalidad en las relaciones, democracia en la toma de decisiones, respeto mutuo.

Desde sus orígenes CORDES generó programas de apoyo en la atención primaria de la salud y -a través de un diagnóstico comunitario- fue detectando la necesidad de personas con problemas graves de salud mental que no contaban con atención especializada.

Bajo el liderazgo de la Psicóloga Teresa Huneeus, se fue conformando una aventura de rescate y rehabilitación de personas que en estos años han sido parte de la Comunidad Terapéutica de Peñalolén.

En la Comunidad Terapéutica de Peñalolén se ha forjado una experiencia, un método de trabajo, un espacio por donde han pasado muchos profesionales en formación. Su quehacer ha sido una inagotable fuente de innovación y generoso intercambio con los colectivos y servicios clínicos con los cuales la Comunidad ha hermanado un quehacer.

CORDES como corporación, que en la actualidad cuenta con 26 años de experiencia en la rehabilitación psicosocial de personas con padecimientos mentales, integra diversas redes sociales tanto con el sector público de salud como con diversas redes locales de salud mental, discapacidad, unidades vecinales, sectores académicos, y otros dispositivos de rehabilitación e inclusión social.

Los objetivos del programa “Comunidad Terapéutica Diurna de Peñalolén” (CTP) se centran en: “Promover la salud mental desde una perspectiva integradora mediante la asistencia, la prevención, la educación y la participación comunitaria” (Huneeus, 2005, p.179).

A lo largo de estos 26 años fueron innumerables las personas rescatadas de años de encierro en sus modestas viviendas, o de vidas marginalizadas de los sectores más populares del área oriente de Santiago.

Bajo su alero se crearon pioneras experiencias de hogares protegidos y talleres laborales con personas en situación de discapacidad.

A partir de los cambios impulsados desde los 90 en los servicios públicos de salud mental y psiquiatría se buscó tener una relación de cooperación mutua con el sector público que no siempre ha significado una efectiva retribución para el accionar de la Comunidad Terapéutica. Sin embargo, vale destacar que al alero de nuestra organización se fue conformando una comunidad en torno a la cual cientos de personas han podido reconstruir el tejido de sus vidas.

Quienes hemos estado todos estos años cerca de esta experiencia, sabemos de la enorme precariedad de recursos financieros y materiales, a pesar de lo cual CORDES mostró persistencia en su funcionamiento nunca interrumpido.

El año 1999 se forma la “Corporación de desarrollo Comunidad Terapéutica de Peñalolén”, CORDES, con el fin de responder a las reformas que se desarrollan a nivel nacional y así participar en el establecimiento y funcionamiento de la reforma en el plan de salud mental y psiquiatría del Ministerio de Salud.

Esta figura de corporación permite la articulación y gestión de recursos comunitarios, además de acceder a recursos financieros de Servicios de Salud Oriente y Sur, subvención municipal, aportes privados y financiamiento de proyectos adjudicados por un periodo determinado.

Las intervenciones dan cuenta de la comprensión del sujeto, situado en un contexto histórico y social determinado, promoviendo acciones colectivas, problematizadoras y políticas que permitan su inclusión. Se trabaja con el sujeto en contexto, entendiendo que el “problema” no está focalizado en la persona sino que en las relaciones sociales y el contexto donde es producido. Se plantea como misión “Promover la inclusión al ámbito social, trabajando con las comunidades, familias y fortaleciendo el estatuto como sujetos de derecho, ciudadanos y ciudadanas, como resultado de un tratamiento e intervenciones sociales”.