En la Comunidad Terapéutica de Peñalolén, el ambiente es todo lo que está sucediendo o no en los espacios  no cerrados, y donde las personas circulan, en el patio, en la  sala de recepción, en la cocina, sala multiuso, jardín, biblioteca. Al igual que en  un hogar, la cotidianeidad tan obvia es en ésta situación, terapéutica y todo tiene sentido. El desayuno, cuando almorzamos, el aseo, el cuidado del jardín, el estar, el descansar, el conversar con  otro u otros e interactuar, jugar. Es tan obvio que a menudo no se da importancia o se banaliza. Sin embargo, es justamente el ambiente el que va a darnos un contexto sanador o no, dependiendo de cómo “ambientemos”. Es necesario estar, conducir, guiar, contener y lograr que lo que es tan obvio y evidente se realice: el desayuno, el limpiar, el lavar los platos, el alimentarse, interactuar y acompañar las actividades cotidianas que son vitales y básicas para poder desarrollar vínculos, confiar y dar el siguiente paso que significa crear y tener lazos fuera de la Comunidad.